No todos los ejecutivos deberían ser consejeros (y pocos están realmente listos)
En el gobierno corporativo hay una verdad que conviene no olvidar: el asiento no es el logro; la responsabilidad comienza justo cuando uno se sienta.
En el gobierno corporativo hay una verdad que conviene no olvidar: el asiento no es el logro; la responsabilidad comienza justo cuando uno se sienta.